domingo, 3 de abril de 2011

UNA ROSA ROJA...


Desde adolescente, sentí un aprecio único por las rosas rojas, difícil poder verlas y no pensar en el amor, el rojo sensual y delicados petalos con espinas en el tallo cuidando que las malas manos no toquen tan bella rosa, eran mi regalo favorito para la mujer ideal, aquella diferencia marcada, o quizá para alguien a quien demostrar mi aprecio y cariño, mujer de verdad, existen aún momentos por las cuales las recuerdo y al verlas al caminar, me detengo y me pongo a imaginar, cuando en manos de quien amé las pude ver...

Hoy sólo y libre como el viento, extraño poder obsequiar una de ellas y manifestar el amor que hoy siento, en soledad...

Una rosa roja, para tus ojos, para ti mujer especial, tú, que eres quien abrió el camino del amor, quien descubrió en mi un hombre con talento, que te amaré intensamente, y las rosas dan prueba de mi amor por quien manifestó quererme a mi, ser tuyo hombre y verdad, caminando juntos los dos hasta el final, donde acabaran nuestros días con una rosa entre nuestras manos, recuerdo que llevaremos en nuestros sentimientos y vivirá por siempre, por siempre...

Nikolai L. Kaufmann

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