martes, 22 de marzo de 2011

SIN SABER


La tarde era triste, por su anaranjado color de cielo que dejaba el sol a la vista de toda la gente que al levantar la mirada podía apreciar; cerca de las 7:00pm, cuando de pronto un estallido de gritos se escucharon a lo largo de una calle estrecha, los que a mi lado estaban en ese momento, voltearon a mirar que era lo que pasaba... era Tina, mostrando sus manos ensangrentadas y tratando de pedir ayuda, fue cuando corrí hacia aquella calle, y a lo lejos pude ver a una persona en medio de la cera, sin duda alguna era la madre de Tina, a quien había conocido hace ya varios meses atrás, con quien pude hacer una linda amistad y a quién empezaba a querer.

Tina de tan sólo 10 años, quedaba sóla en desamparo, pues no tenía a nadie, ningún familiar cercano, me hice responsable por ella, a quien cuidé como a una verdadera hija, y que hoy ella cuida de mi.

Han pasado treinta años desde aquel acontecimiento, y hoy a mis 60, me siento y aún la recuerdo... la madre de Tina, Mena, ese era su nombre, como olvidarla, cuando cada tarde me invitaba a su casa y nos reuníamos para conversar, acompañados de aquel delicioso café, que aún sabor tengo en mis labios, Mena mujer a quien jamás olvidaré...


Nikolai L. Kaufmann
nikauf@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario